El misionero Borkoski representará al país con ‘El sueño Rádovan’ - Diario El Territorio


El escritor misionero Sebastián Borkoski presentará El sueño Rádovan, su último y uno de sus más afamados trabajo, en la Feria Internacional del Libro que se llevará a cabo en febrero en la ciudad de La Habana, Cuba. 
El sueño Rádovan cuenta la historia de Patricio, un joven huérfano que espera con ansias tener mayores responsabilidades en la farmacia que su tío administra. Cuando descubre el oscuro y mágico secreto detrás del éxito del negocio familiar, Patricio comienza a vivir una pesadilla interna. La sed del joven por aprender más acerca de la empresa de sus mentores se enfrenta con el miedo y la repulsión que crecen dentro de su corazón. Al descubrir los verdaderos propósitos de su familia, Patricio tomará una decisión que cambiará para siempre el destino de los Rádovan.
En ese sentido, el autor de varios trabajos reconocidos en el ámbito de la literatura y otros espacios artísticos como el teatro, destacó: “Es un verdadero honor poder representar a mi provincia y a mi país, no encuentro más palabras”.  

Borkoski además habló acerca de la presentación de El Sueño Rádovan en Cuba, que tendrá oficialización en la provincia durante las primeras semanas de marzo de este año y también sobre su trayectoria en el mundo literario.

Antes de entrar a hablar de lo nuevo repasemos un poco por lo menos los últimos años de tu carrera. Una nueva obra de teatro con uno de tus textos, un cortometraje pronto a estrenarse y un libro de cuentos breves que no cumplió un año de haber sido editado. ¿Cómo describís todo esto que está pasando?
Es difícil encontrar palabras. Si bien todo esto es fruto del trabajo de muchos años, pareciera ser que durante los últimos dos se dieron muchas cosas de golpe, como el cortometraje y la obra de teatro que, si bien no es la primera vez que toman mis textos, sí es la primera vez que formo parte del proceso creativo. Escribimos la obra en conjunto con el director entrerriano Juan Khoner, de Teatro del Bardo, y la verdad que el proceso fue de aprendizaje constante, trabajamos con un equipo de actores increíbles del grupo. No sabemos todavía de Posadas. 
Con respecto al libro de cuentos breves, todavía es joven, pero de a poco se va abriendo camino.

¿Que reflexión te queda cuando observas que tus escritos toman otros formatos?
Desde el momento en que alguien dice ‘me gustaría hacer algo con tu texto’, me siento realizado en muchos aspectos. Significa que mi trabajo sirvió de punto de partida, de inspiración para una nueva expresión artística. Más allá de que el proyecto salga o no, dado que eso depende de muchos factores, me queda una linda sensación porque es como una prueba real de que la historia logró generar algo.

Esto de llevar al cine o al teatro tus textos, ¿te genera alguna presión a la hora de sentarte a escribir?
No hay ninguna presión extra más allá la propia por mejorar cada día y lograr una prosa más prolija, estética, profunda. Sí debo reconocer que ahora a veces pienso ‘qué lindo sería ver esto en cine, o en teatro...’. 
Cuando leemos, nuestra propia cabeza genera imágenes, sabores, universos... en fin, muchas cosas que dependen de cada lector y son infinitas las posibilidades. 
Cuando los personajes cobran vida, ya sea con animación o a través de un actor, vemos el trabajo de los directores, actores, dibujantes y otros artistas donde cada uno aporta desde su talento y es muy gratificante. 
En este oficio, como en otros del ámbito cultural, a pesar de que las distancias se acortaron por las redes sociales, el trabajo de autogestión sigue presente. Seguís recorriendo las librerías, repartís libros en tiempos libres, organizás las visitas a las escuelas, ¿cómo te llevas con esta parte?
Lo hago con mucho gusto en la medida que mis tiempos lo permiten. Obviamente, no es fácil organizarse. Pero, por otro lado, poder charlar con los alumnos sobre literatura en general y muchos de mis trabajos en particular es siempre una linda experiencia.
El hecho de que se animen a leer a un escritor diferente o que no conocen ya es un logro en si mismo. Por eso siempre trato de ser agradecido con todos los docentes que apuestan a mi trabajo y, en la medida de lo posible, intento visitar todas las escuelas.

Ahora sí pasemos a ‘El sueño Rádovan’,  ¿es verdad que la idea nació desde la posibilidad de escribir una historia para un guión cinematográfico? ¿En qué año fue eso y cómo fue esa experiencia?
En realidad, la idea era hacer una obra de teatro con mi amigo, el actor José María Barrios Hermosa, estuvimos pensando posibilidades y nos imaginamos algunas situaciones que después me sirvieron como disparadores de la idea principal de la historia.
 Al final, la idea me gustaba mucho y decidí escribir una novela corta porque todavía no me sentía preparado para la dramaturgia.

Esta historia se aleja de la temática de tus primeros libros, tiene algunos condimentos en la cual sobresalen las relaciones sociales y humanas, algunas de estas cuestiones ya se pueden ver en tu última publicación, pero aquí hay un factor importante: la relación vida, perdón y muerte. ¿Cómo hiciste para relacionar estos tópicos?
Pensé en lo feo que sería tener que pedir perdón por todo lo que hiciste durante tu vida en el lecho de muerte. Más allá de lo armado de la respuesta, algo de eso hay. 
La nouvelle parte desde la idea de redención a través del olvido. Muchos de los personajes buscan, antes que nada, perdonarse a sí mismos, lo que a veces resulta un proceso muy doloroso por el cual pocos desean pasar. 
El sueño Rádovan podría ser una ayuda, o una salida cobarde, eso ya depende del lector.

Y vos, ¿cómo te llevas con la vida/perdón/muerte?
Siendo la muerte la única certeza de nuestro futuro, es inevitable no pensar en ella. Los artistas en general y los escritores en particular han trabajado esta idea siempre. No fui ajeno a esta influencia, desde el Frankenstein de Mary Shelly pasando por Poe o el cuadro de Gustav Klimt (Vida y muerte), el concepto de muerte siempre ejerció su influencia sobre muchos de mis trabajos. 
Es un punto fantástico para trabajar desde muchísimos lugares porque sabes qué va a ocurrir, pero no sabés absolutamente nada de lo que ocurre después.

¿En qué género catalogarías a ‘El sueño Rádovan’?
Es una novela corta, podríamos calificarla como nouvelle supongo, pero es un lugar un poco híbrido sujeto a controversias. Cortázar lo definió como “un género a caballo entre el cuento y la novela”. 
En lo personal es un formato que me gusta mucho trabajar. Más allá del vehículo literario, podría decir que pertenece al género fantástico y suspenso. 
Una vez más aparecen las ilustraciones y el arte de tapa de Maco Pacheco. ¿Cómo te llevas con este proceso creativo? 
Maco es un excelente artista, lleva una enorme cantidad de libros ilustrados y, la verdad, siempre es un gusto y un orgullo trabajar con él. Siempre aporta una visión y una estética que enriquecen las historias.

Contanos como se generó la posibilidad de editar este libro.
La posibilidad se dio a través de Lionel Dahir, de Unión Cultural del Libro. Se contactó conmigo Rubén Bisceglia, de Editorial y Librerías de La Paz, en octubre más o menos. Él venía siguiendo mi trabajo durante los últimos años y me propuso trabajar con ellos. Cuando les conté de qué trataba El sueño Rádovan, decidieron editar el libro y ahí todo siguió su curso.

¿Y la propuesta de hacer la presentación en Cuba?
Vino de la mano de Editorial de La Paz,  son representantes argentinos en la feria y a través de ellos me llegó la invitación de los organizadores y del Instituto Cubano del Libro.

Esta es la primera vez que vas a presentar un libro fuera del país. ¿Qué sensaciones te genera esta oportunidad?
Muchos nervios y ansiedad, obviamente. Debo reconocer que todavía me cuesta caer del todo, espero poder aprovechar al máximo esta oportunidad y que puedan darse nuevos caminos dentro del mundo literario. 

Fuente: El Territorio