La literatura, un pretexto para cruzar experiencias

El viernes a partir de las 21 en la enorme carpa La Moringa se estrena la obra El Cruce. La puesta es un estreno de Teatro del Bardo, con textos de Sebastián Borkoski y Horacio Quiroga, y la dirección de Gabriela Trevisani.

Berger, Francis y Paulo ya no pueden dar marcha atrás. Un momento, una sola furia, una acción derivada de los sentimientos más sinceros y profundos, ha de cambiar el destino de estos tres hermanos para siempre. Con esa sinopsis los integrantes de Teatro del Bardo invitan a sumarse a esta experiencia teatral.
Para hablar de este estreno el elenco estuvo en EL DIARIO. "Apelamos a la literatura como pretexto y en un sentido amplio, porque el espectáculo está inspirado en cuentos de Sebastián Borkoski, que es un novel escritor posadeño que va por su tercer o cuarto libro”, cuenta Juan Kohner, uno de los actores. 

Comenta también que utilizan algunos relatos de Horacio Quiroga. Con respecto a la estructura de la obra, describe: “Decidimos darle formato de una caja china, que es una estructura en la que hay un cuento dentro de otro, para final volver al cuento ancestro. El cuento ancestro es El Cruce de Borkoski, que le da forma al espectáculo que es la historia de tres hermanos (en realidad son cuatro, nosotros lo adaptamos a tres)”.
A LA RAÍZ. Narra la trama del cuento que se trata de cuatro hermanos, ellos lo adaptaron a tres por necesidades actorales. Cuando nace el último hermano muere la madre y al año, de tristeza, muere el padre. Se crían solos en el monte. Un día van al boliche a comprar balas. Hay una pelea entre dos de los hermanos y el dueño del boliche, salen corriendo dudando si lo mataron o no. Le cuentan al hermano mayor quien, seguro de que los irán a buscar decide, prenderle fuego a su casa y huir. En esa huida, yendo a cruzar la frontera, se van contando historias como si fueran propias. Y esas historias son cuentos de Horacio Quiroga.
“Nos lleva a conectar ese paisaje por el que ha transcurrido tanto tiempo y sigue siendo el mismo. Evidentemente el paisaje condiciona la producción artística. Borkoski es un autor que actualmente se está leyendo en las escuelas secundarias”; dice Kohner.
Gabriela Trevisani debuta como directora. Con respecto a montar la escena en una carpa de circo, explica: “En realidad, nosotros estamos acostumbrados a hacer nuestros espectáculos en lugares no convencionales, como patios de escuela. La carpa se ve de todos lados y es enorme, pero a la vez está contenido. Está bueno que el espacio está vacío y se llena con el cuerpo de los actores. Todo lo que se construye, la selva, o lo que sea, se construye a través de ellos tres”.
En cuanto al rol de los actores, Toño cuenta su experiencia para ir configurando su papel: “Es a partir de las improvisaciones, de los calentamientos, de los entrenamientos, mucho juego, buscando el lenguaje. Buscar esa relación de hermanos, de pelea y juego a la vez”.
Con respecto a cómo se realiza la trasposición de un texto literario narrativo a uno teatral, Trevisani cuenta: “Leímos un artículo que nos encantó y que decía que la trasposición tiene que ver con una creencia. Que es que el director, los actores, los artistas están creyendo que ahí hay un hecho teatral. Se preguntaba si es posible encontrar en las grandes obras literarias visos de teatralidad. En realidad es una cuestión de creencias. Importa que los artistas lo vean”.
En ese sentido, Kohner aporta: “Hay una textualidad previa, hay que traicionarla y construir un nuevo lenguaje. Aparece un texto nuevo”.
Con respecto a los diversos cruces que se ponen en juego en esta obra, entre autores, paisajes, épocas, está también el de los lenguajes, ya que hay un universo musical que también se suma. “Cada canción es una pequeña historia, es una cajita nueva”, dice Kohner.
“Yo arranqué en el espectáculo anterior y empezamos a jugar –dice Andrés Maín, músico-. Algunos aportan desde la música, otros desde lo físico, otros desde lo intelectual y eso es lo interesante que tiene el cruce. Tiene música con instrumentos no convencionales, que fueron hechos por Jani Toscano”.
Con respecto a Toscano lo definen como el constructor de objetos de Teatro del Bardo. “Fue definiendo la coloratura de lo musical y construyó específicamente con cosas que podían estar en la escena: ollas, tablas de lavar, tachos de pintura”, dice Kohner.
“Hay un montón de cruces de gente que puso lo que sabe hacer y lo que no sabe, lo supo hacer”, razona Trevisani.
LO QUE VIENE. El 24 de agosto arrancan con las funciones para las escuelas de Paraná en el Teatro. Durante las vacaciones de julio estarán de gira por Esperanza, Crespo, Cabrera, en Córdoba.

Ficha Técnica
Actúan: Juan Kohner, Toño López, Andrés Main. Dirige: Gabriela Trevisani. Dramaturgista: Valeria Folini. Luthierías y objetos: Jani Toscano. Asistencia coreográfica: Juancho Capurro. Diseño de luces: Teatro del Bardo. Vestuario: Laly Mainaidi. Fotografía: Felipe Toscano. Diseño Gráfico: Eva cabrera. Agradecimientos: Sastrería Teatral Municipal.
La Moringa se erige en Bvard. Racedo 250 (al lado del Centro Cultural Juan L. Ortiz).

Los autores
Sebastián Borkoski nació en Posadas, Misiones, en el año 1981. El cruce pertenece al libro de cuentos titulado Cetrero Nocturno (Editorial Beeme, Bs.As., 2012), una recopilación de relatos en los que se respiran colores regionales pero también escenarios universales. Los trabajos literarios de Borkoski son material de estudio en diversas instituciones educativas de la región. Por este motivo, el autor ha sido convocado en varias oportunidades a brindar charlas destinadas a los estudiantes con el objetivo de incentivar la lectura juvenil, difundir la cultura regional y promover valores reflejados en sus obras, como el respeto a la naturaleza, la construcción de la identidad, el interés por la historia local y el ejercicio de la imaginación.
Horacio Quiroga nació en Salto, Uruguay en 1878. Modernista y naturalista, Quiroga es conocido por su prosa vívida y sus cuentos.
El ambiente natural de la mayor parte de los cuentos de Quiroga es el mundo de la selva y los pueblos inmersos en ella. Los personajes que se mueven dentro de este escenario son peones de campo, extranjeros desterrados, aventureros industriales o comerciantes, niños, adultos.
Quiroga cultivo los más variados tonos: el dramático, el patético, el tierno e incluso el humorístico. Pero en general, predominan los relatos crueles, donde la muerte se enseñorea de los hombres.

Fuente: El Diario