"Los sordos" en Primera Edición por el Día del Medio Ambiente

En el marco de una propuesta del diario para trabajar en el aula sobre el Día del Medio Ambiente, ha sido publicado, entre otros textos, el cuento "Los sordos" con la fantástica ilustración de Juan Carlos Nuñes.

Para trabajar en el aula: 
5 de junio Día del Medio Ambiente

Los sordos
Un cuento de Sebastián Borkoski


-Hace unos días ya que no siento su presencia, che, te juro. Tampoco puedo verlo. Es como si se lo hubiera tragado la tierra. Siempre pude olerlo, sentirlo. Estuvo aquí mucho antes que yo. ¿Viste lo que era su porte, no? Tan imponente. Lo extraño. Y lo peor es que no sé qué pasó. Porque no murió así de viejo, nomás, me hubiese dado cuenta.

-Vos solo pensás en él. ¿Qué hay de los demás? Todos los que estaban cerca de él y lo rodeaban tampoco se pueden sentir. Somos todos parte de lo mismo, todos juntos hasta donde alcanza nuestro sentir. Cuando falta uno es como si nos faltara algo a nosotros mismos. Sabés que es así.

-Bueno, es que los demás están más abajo. Son más nuevos, qué se yo. Yo estaba acá mucho antes que ellos. Nosotros somos los que nos hacemos notar, los que sobresalimos, por eso aunque estemos lejos podemos verlos. Ellos se apretujan más abajo, uno al lado del otro. Como si no hubiese suficiente espacio para todos.

-No todos pueden estar a nuestra altura, por más que la peleen durante muchos años ahí se quedan. Ese no es el tema importante acá. Decime, ¿no te preocupa que de repente hayamos dejado de sentir la presencia de todo el grupo que está allá, al otro lado del arroyo? Así como así y sin saber por qué.

-Yo sentí ruidos algunos días, justo antes de que él desapareciera. Bueno, él y los demás, para que no te enojes. Unos ruidos raros. Como si fuesen muchos animales, de los grandes. Todos juntos. Seguro tiene que ver con eso.

-Yo oí esos ruidos también, y vi cómo desaparecían después. Pero los animales no pueden matarlos, ni a él ni a ninguno de los más débiles siquiera. Una piara de tatetos podrá lastimarlos si querés, o un jaguar o algún puma podrán dejarles alguna hermosa cicatriz de un zarpazo, pero no mucho más que eso. No pueden matarlos. Es imposible. Otra cosa debe haber pasado.

-No sé, no sé qué pensar. Él era mi amigo, así como vos. Solo que estaba más lejos, nos comunicábamos menos, a la distancia. Cuando las condiciones se daban. Quizás fue alguna enfermedad, de las fuertes, de esas que matan justamente.

-Vos seguís pensando solamente en él como si los demás también estuviesen con vida. Una enfermedad no los va a matar de un día para otro. Yo estoy preocupado. Quizás nosotros también corremos peligro.

-¡Vos sos un egoísta! Un embustero. Me querés hacer sentir mal porque no lamento la pérdida de los demás pero en el fondo solo te preocupa tu integridad. Además, ¿qué podemos hacer si corremos peligro? ¿Qué? Nada, porque no corremos ningún peligro, acá nacemos, acá crecemos, acá nos quedamos y acá morimos. Siempre fue así y siempre lo será.

-Nunca desaparecieron tantos al mismo tiempo. ¿Cómo puede ser que no te des cuenta de que esta vez es diferente?

-¡No me importa! Mi amigo se fue y los demás también, no hay nada que podamos hacer. Dejame tranquilo con mi dolor y vos preocupate todo lo que quieras, pero tené muy en cuenta que es en vano.

-¡Shh! ¡Silencio! Estoy escuchando los mismos ruidos, parecen venir hacia acá. ¿Podés ver algo, vos que tenés ahí un hueco entre los más chicos?

-Son varios, como ocho, se comunican entre ellos. Nunca vi a esos animales. Se mueven medio parecido a los monos. ¡Vienen para acá!

-Sí, los puedo sentir, están acá cerquita, los escucho, puedo oír sus pasos y cómo se comunican.
-¡Tienen algo en sus manos! Algo brillante.

-¡No puedo ver nada, me tapan los demás! Los siento cerca, están muy cerca, hermano.

-¡No! ¡No! ¡Paren, por favor!

-¿Qué pasa?

-¿Dos de ellos están matando a los más chicos con esas cosas brillantes y otros tres a todo lo que encuentran a su paso! ¡No puedo ver a los demás, los perdí de vista! ¡Paren, por favor, paren! ¡No me oyen! ¡Estos animales son sordos, no pueden oírnos-¡Están acá! ¡Los siento sobre mí! ¡Ahhhhh! ¡Ahhhh!

-¡¿Qué te pasa, hermano?!

-¡Me duele! ¡Ahhhh, no puedo más, me duele…! Me caigo, me caigo…

-¡Hermano! ¡Hermanoooo!

(De “Cetrero nocturno”)

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El agua está enferma y se escurre inexorablemente, porque para obtener mayores beneficios en menos tiempo volcamos a la tierra cuanta sustancia prometa milagrosas cosechas, y la tierra -se sabe- es hermana del agua, en glorias y desventuras: lo que llega a una, se verterá en la otra… Se nos va, callada y taciturna, porque nuestra premura reemplaza el monte cobijo, con su lecho de humus, su biodiversidad nutricia, por el monocultivo de pinos y eucaliptos que se prodigan en fustes poderosos a costa de un suelo sediento.

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Por eso, AGUA, clamo…

Al agua
Buena y transparente
fresca y rumorosa
quieta en las lagunas,
tan simple y silente
Danzarina agreste
en las cataratas,
se mueve cantando
canción de tinajas,
se escurre con sones
de musgo y guijarro.
Se esconde muy hondo
y brota en vertientes
se da se regala
y nutre simientes
El agüita…¡el agua!
¡por ella vivimos!
Del agua nacemos
del agua bebemos
ella calma todas
nuestras ansiedades

Si el hombre supiera
comprender su idioma
de jícara y sombra
Si el hombre entendiera
cuánto se lastima
cuando la envenena
cuando la derrocha
Si el hombre pudiera
ser pródigo a veces
como dadivosa
es siempre
el agua
Sería otro mundo
líquido y liviano
el que penetrara
en nuestras gargantas
Sería una hermana
el agua nutricia
que vitalizara
todas nuestras horas
Sería la vida
plena, justa y digna
si ella llegara
cristalina y pura
a cada labranza…

Verónica Stockmayer

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Sugerencias didácticas

* Tanto el agua como la preservación de nuestros montes, de la selva misionera, deben tratarse en el aula del nivel primario como en el secundario. Formar ciudadanos conscientes y que defiendan la naturaleza mediante propuestas factibles. La lectura de textos, el análisis de noticias en los periódicos, carteras alertando el envenenamiento de los cursos de agua y campañas de limpieza en el barrio son algunas de las acciones que los docentes pueden incentivar.

Fuente: Diario Primera Edición