Una novela negra y de frontera - Nota en Revista Ñ

Revista Ñ - 13/4/12

La selva misionera, sus texturas, el grillerío, la brisa suave de un otoño temprano y la luna errática que dibuja sombras difusas, es el escenario para el asesinato con el que comienza la novela El puñal escondido (Beeme), de Sebastián Borkoski, que enhebra una serie de personajes en una trama que coquetea con la novela negra.

“Cuando comencé a escribirla sólo tenía definidos el comienzo y el final de la historia. Creo que las notas en los diarios y el contexto me fueron empujando a lo que podríamos aproximar al policial negro. Cuando quise buscar el motivo y el móvil del crimen, lo más verosímil resultó ser vincularlo con la realidad de una delegación regional de policía cómplice de una estructura mucho más imponente que el asesinato en sí”, contó el autor desde su Posadas natal. Borkoski nombró a Horacio Quiroga al mencionar sus referentes literarios, pero afirmó que El puñal escondido, fue horneándose en la influencia de la novela regional, Río oscuro, de Alfredo Varela, que trata sobre la vida de los peones de obraje del alto Paraná en los años veinte.

Río, selva, corrupción, complicidad y misterio es la propuesta de este autor que dice moverse por la necesidad de “mostrar los colores que estos conflictos podían tomar en una tierra de fronteras y contrastes”. Una tierra que es narrada por uno de sus hijos.

Fuente: Revista Ñ - Clarín