Una huida hipnótica - Nota en El Territorio

La obra ‘El cruce’ pasó el viernes por Posadas.



La Sala Tempo no pierde su aura. El templo del teatro posadeño visionado en algún momento por Luis Andrada sigue siendo el lugar donde cada fin de semana se baten palmas para saludar y felicitar a los artistas que pisan ese escenario.

La noche del viernes, El cruce, la obra entrerriana del grupo Teatro del Bardo, encontró allí un nido desde donde los actores salieron a volar derrochando destellos de talento y amplia trayectoria artística.

El espectáculo inspirado en un cuento del escritor misionero Sebastián Borkoski tuvo tres presentaciones escolares a sala llena y una abierta a todo público con el teatro casi repleto. Fue la primera presencia en Posadas en el marco de una gira nacional que meses atrás los llevó hasta la Fiesta Nacional del Teatro en Mendoza donde fueron destacados por la crítica.

“Berger, Francis y Paulo ya no pueden dar marcha atrás. Un momento, una sola furia, una acción derivada de los sentimientos más sinceros y profundos, ha de cambiar el destino de estos tres hermanos para siempre. Una huida épica, donde el sentimiento fraternal y la tragedia se dan la mano”, resumió la sinopsis.

El cruce cuenta la historia de tres hermanos que deben escapar de su lugar de origen para preservar sus vidas. Huyen porque uno de ellos mató a un distinguido vecino del lugar. Para salvarse recorren montes y arroyos. En el camino recuerdan, añoran tiempos lejanos, ríen y se reprochan actos acaecidos. Sin embargo, no faltan la ternura y la emoción.

Los paisajes locales que dan el marco ideal a un relato que rememora a la Misiones de antaño, aparecen a partir de distintos elementos que los actores Juan Kohner, Toño López y Andrés Main supieron llevar a las tablas con gracia y sin traspiés. De esta manera, dejaron en claro que tienen varios zapatos gastados sobre el escenario. Coreografías y cantos fueron el elemento que le dieron un plus diferente al show. No tienen escenografía, tampoco la necesitaron porque dejan cuerpo y alma en la función.

El relato logrado por los artistas que están bajo dirección de Gabriela Trevisani fue magnético. Atraparon a los locales de principio a fin en los 60 minutos que duró la puesta. El aplauso final fue de pie. Al salir de la sala nadie se ahorró un halago. ¡Ojalá vuelvan!

Fuente: El Territorio