Castigo colonial: el cuento de Borkoski que publicó El Territorio en el marco de su 92° aniversario.


Algunos días después de la tormenta más grande que había visto la familia portuguesa desde su llegada al nuevo mundo, una enfermedad desconocida postró en la cama a la hija menor de Adriano Cunha. La cruel fiebre devoraba el brillo de sus ojos infantiles y, en su lugar, una tristeza adulta se había apoderado de su dulce rostro. Su madre, en soledad, lloraba como una niña. El apetito de la joven disminuía con el correr de los días y también lo hacía la carne de sus huesos. Los doctores llegaban desde otras tierras para verla pero no podían más que recomendar que mantuvieran la fiebre controlada. Los dientes de leche castañeaban de frío todas las noches a pesar del calor de esas latitudes. La familia, conmovida, se entregó a largos días de oración mientras los negros sirvientes se desvivían por regalar a la pequeña un momento de bienestar. Seguir leyendo >>